El Embarazo, Embarazo, Ser Mamá
Las Estrías
Las estrías son una de nuestras grandes ¨enemigas¨, pero sin duda son unas compañeras inseparables e inevitables de viaje. Es muy difícil encontrar a una mujer que no tenga ni una sola estría en su cuerpo.
Lo que sí es verdad es que algunas mujeres tenemos muy poquitas o muy finas y otras las tenemos grandes, visibles y repartidas por varias zonas del cuerpo.
Las estrías son grietas que se abren en la piel, en una zona que se ha roto sobre todo por falta de elasticidad. Ocurren principalmente por dos motivos, genética y fluctuación de tamaño de algunas zonas del cuerpo.
Digo genética, porque según el tipo de piel que tengas te vas a ver más o menos afectada por este problema. Existe un porcentaje que podemos evitar con cuidados, pero la predisposición de nuestra piel juega un papel fundamental.
En el embarazo, las estrías pueden volverse una de las protagonistas ya que ganamos peso rápidamente y la piel de nuestro abdómen se estira muchísimo y también muy rápido. Pero tranquila, ésto no quiere decir que las vayamos a sufrir.
Depende de la edad que tengamos al quedarnos embarazadas nuestra piel va a ser más o menos sana y elástica, por supuesto, cuanto más joven somos, mejor va a responder nuestra piel.
También va a depender del número de embarazos que hayamos tenido, es decir de las veces que la piel se haya estirado y estrechado.
Pero también depende de nosotras y de lo que hagamos para prevenirlas y/o atacarlas.
Un síntoma de que las estrías pueden aflorar es el picor. Si a medida que nuestra piel del abdomen va estirándose notamos que nos pica, eso puede ser un síntoma de que no está lo suficientemente elástica y de que puede agrietarse. Esto no quiere decir que si nos pica vayamos a tenerlas, pero por si acaso, es un síntoma ante el que tenemos que actuar.
Qué hacemos? Muy sencillo, hidratarla.
Si hidratamos bien la zona que se va a estirar favoreceremos que lo haga sin romperse. Imagínate un trozo de masa cruda de pizza, si la masa es fina y está seca, al estirarla se va a romper, pero si por el contrario la untamos con un poco de aceite, ésto va a hacer que la masa sea más elástica y se estire sin problemas. Bueno, pues nuestra piel funciona más o menos parecido.
Asi que lo mejor que podemos hacer es tener a mano un aceite especial o una crema hidratante y aplicárnosla en las zonas que se están estirando, como las caderas, los muslos, la parte interna de los brazos y , claro, la tripa.
Repito que mucho depende también de la genética, es decir que si tenemos la piel muy fina o no muy fuerte, cabe la posibilidad de que por mucho que nos cuidemos, nos salgan estrías igualmente, pero sin duda es mejor hacer cuanto esté en nuestras manos para reducir lo máximo posible el problema.
Si tenemos la suerte de vivir nuestro embarazo en verano y con sol, tomar el sol y bañarnos en el mar le va muy bien a nuestra piel para fortalecerse. Siempre y cuando, claro está, lo hagamos con precaución. El tener la piel al aire libre evita que se reseque de más, y si le añadimos cremas solares hidratantes, vamos a ayudar mucho a nuestra piel en sus cambios.
Si es invierno y no puedes estar al aire libre, ayuda a que no se reseque vistiendo ropa de algodón suave, y prendas no muy apretadas.
Recuerda también que los cambios hormonales influyen mucho en los cambios de la piel. Y contra esto no podemos luchar, pero sí podemos hacer todo lo que esté en nuestras manos para llevarlo de la mejor manera posible.
Asi que si ves que lo necesitas, cuida tu piel para que una vez hayas tenido al bebé, ésta vuelva a estar como antes, o por lo menos, que se note lo menos posible que tu cuerpo ha pasado por todos esos cambios.






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