Padres, Ser Papá
Jugar con Papá
El juego con nuestros hijos, sean bebés o más mayores, es una herramienta, mágica. Nos permite pasar tiempo con ellos, divertirnos juntos y enseñarles muchísimas cosas, ya que van a estar tan felices de que estemos con ellos que van a estar muy receptivos a aprender lo que sea que les enseñemos.
Jugar es una actividad muy divertida y didáctica, pero también muy variada. No tiene nada que ver la manera en la que los niños juegan con una persona o con otra.
Juegan de manera muy diferente dependiendo de si están solos entre ellos, o con los abuelos, o con mamá, o con papá…
Cuando son bebés papá aporta generalmente un tipo de juego más físico. Coge al bebé, lo tira para arriba, le da vueltas, se lo coloca en la espalda… todas esas cosas que a las mamás nos da un poco de miedo y a veces preferimos ni mirar.
Es un error que salga nuestra sargento de dentro y le pidamos a papá que no juegue así con el bebé o que le estemos corrigiendo su manera de agarrarle o de tratarle.
Tenemos que saber que éste tipo de juegos son maravillosos para el desarrollo físico de nuestro bebé. Aprenden de equilibrio, les fortalece las cadenas musculares, desarrollan la confianza con su padre y muchísimas cosas más que son muy positivas para su crecimiento.
Es más habitual que la mamá esté más tiempo con el bebé cambiando pañales, alimentándolo, haciéndolo dormir, lo que crea un vínculo irrompible, también, por supuesto, por el hecho de haberlo llevado dentro en el embarazo.
Sin embargo, el papá debe crear su vínculo con el bebé empezando de cero, y no se puede pretender que sea igual que el que el bebé tiene con la madre. El papá tiene que crear y configurar el suyo propio. Y jugar con él es una de las mejores maneras de hacerlo, pero jugar a su manera, no a la manera de la madre.
Cuando el bebé es más mayor, entonces entran en juego otro tipo de actividades que generalmente se hacen más con papá. Con esto no quiero decir que con mamá no se puedan hacer, pero sí que es verdad que son más comunes hacerlas con papá.
Como jugar al fútbol o a otro deporte, hacer trabajos mecánicos con el coche, jugar a peleas de animales o a revolcarse por los suelos o encima de la cama…estos son juegos maravillosos y tremendamente enriquecedores.
Cuando papá juega a cosas como peinar a las muñecas, o a tomar té con el jueguito de té de colores, o a este tipo de juegos más tranquilos, también es una muy buena oportunidad para entablar conversaciones con los hijos, demostrar su parte de sensibilidad y de cuidado.
Si estás leyendo esto y eres papá, no tengas miedo a perder autoridad ni nada parecido por jugar con tus hijos. El tiempo de juego que pases con ellos lo van a agradecer toda la vida. No te sientas inseguro por si no lo haces bien o por si igual estás siendo un poco bruto… Lo más importante es que sientan que estás disfrutando con ellos.
Si eres mamá, intenta no influir mucho en el juego que papá invente con los niños. Déjale hacerlo a su manera y permíteles que se conozcan. Las madres tendemos a ser muy protectoras y cuidamos más según qué cosas, por eso no es de extrañar que se oiga nuestra voz desde atrás diciendo ¨ten cuidado!¨o ¨no, así no es¨…
Si, por lo que sea, vemos muy claro que hay algo que sí que debería evitar o alguna cosa que podría mejorar, entonces sí que debemos comentárselo, pero es mejor evitar hacerlo delante de los niños e intentar decirlo de la mejor manera posible, evitando infravalorar lo que él hace o sabe.
Permítete relajarte y confiar en que los momento que tus hijos pasan con su padre son fundamentales para su desarrollo.




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