El recién nacido, Hijos
Iniciar la lactancia tras el parto natural
Todos los expertos coinciden en que, a lo que alimentación se refiere, lo más saludable para el bebé, tanto a nivel emocional como físico, es alimentarle con leche materna. Resulta bastante lógico ya que esto es lo natural, para lo que el bebé y nuestro cuerpo están programados. Sin embargo, hay muchas contradicciones a la hora de definir cuál es la mejor manera de iniciar la lactancia, al igual que falta de información precisa para explicar la causa de algunos problemas con los que nos encontramos las mamás a la hora de empezar a dar el pecho y de las consecuencias y soluciones de éstos.
Para asegurarnos que vamos a iniciar el proceso de lactancia de la manera más eficaz posible, tenemos que tener claras algunas cosas. Lo primero, si queremos dar el pecho a nuestro bebé, es algo que tenemos que tener claro antes de que nazca. Esta decisión hay que hacérsela saber a nuestro ginecólogo, matrona, pediatra, y a todo el personal que nos acompañe en el parto. ¿Por qué? Porque es muy importante dar los pasos correctos para que la lactancia se inicie de la manera lo más natural y eficaz posible.
Esto quiere decir que aunque el parto esté medicalizado, se haga lo posible para favorecer y acompañar el proceso natural.
Tenemos que tener en cuenta que cuando el bebé nace, está perfectamente preparado y programado para engancharse al pecho de su madre. De hecho si en cuanto sale nos lo ponen piel con piel boca abajo encima nuestro, éste comenzará a mover su cabecita ya que tendrá una enorme atracción al olor que emana nuestro pecho. Es el mismo olor que el del líquido amniótico en el que el bebé se encuentra durante todo el embarazo. Esta fuerte atracción hacia tu pecho hará que, sin que nadie haga nada, el bebé repte por tu pecho y con movimientos alucinantes, propios de la madre naturaleza, llegará hasta nuestro pezón y se lo meterá en la boca.
Esto realmente parece bastante difícil de creer, pero si tenemos un personal sanitario con conocimientos acerca de la lactancia, sabrán que esta es la manera más natural y eficaz de iniciarla.
El bebé succionará durante unos segundos y aunque no le salga leche, ya que la leche tarda unos días en subir, él registrará en su pequeño cerebro lo que acaba de hacer y ya no lo olvidará. Por supuesto, esta no es la única manera de empezar con éxito la lactancia materna, pero sí la más natural.
Si no hemos podido poner al bebé a nuestro pecho en cuanto ha nacido, es importante hacerlo lo antes posible e intentar que no le ofrezcan ninguna alimentación alternativa. Cuando nos lo pongamos al pecho realmente no hace falta hacer mucho, simplemente colocarle cómodo con su boquita a la altura de nuestro pezón y él sólo hará el trabajo.
Es importante saber que los dos o tres primeros días no tendremos leche. Saldrá un fluído llamado calostro que tiene varias funciones. Entre otras, alimentar al bebé, ya que es inmensamente rico en nutrientes, hidratarle, y limpiarle el tubo digestivo para que éste se prepare para recibir la leche que pronto nos subirá.
Sabremos si la cosa va bien al ver que el bebé hace caquitas unas cuantas veces. Las heces serán muy oscuras y muy difíciles de limpiar, se llaman meconio. Si expulsan el meconio quiere decir que su aparato digestivo se está limpiando gracias al calostro que están tomando y que por lo tanto todo va como tiene que ir.
Los primeros días, perderán peso aunque el inicio de la lactancia esté yendo bien. El bebé eliminará mucho líquido que había tragado cuando estaba dentro nuestro y no tomará leche, pero no pasa nada, es como tiene que ser. En cuanto al tercer día, más o menos, empiece a tomar la leche materna, poco a poco irá ganando peso.
Si tienes claro que quieres darle pecho, tenemos que insistir en que no le den biberón en el hospital, ya que no es necesario. Esto, lo único que hará es impedir que el proceso natural se complete y quizás entorpezca la correcta alimentación materna. Ya que el bebé si succiona leche de biberón al principio, quizás después no sepa succionar el pezón, o quizás se enfade porque no le sale la leche tan fácilmente como le sale del biberón y se niegue a tomar pecho. Estos problemas son el inicio de un círculo vicioso que puede hacer que abandonemos pronto esta alimentación.
Es tentador que se lleven al bebé a la noche y te dejen descansar mientras ellos lo cuidan y lo alimentan con leche artificial, pero si estamos seguras de que queremos amamantar este es uno de los primeros sacrificios que ésto conlleva.
Otro punto importante es, que durante los primeros días y semanas, tengamos al bebé al pecho el máximo tiempo que podamos. Esto hará que succione más, lo cual hará que produzcamos más leche. Nuestro cuerpo producirá la cantidad de leche que el bebé demande succionando. Más adelante la comida comenzará a dibujar un horario al que el bebé junto con el pecho se acoplarán de una manera alucinante. Hablaremos de eso.
Para centrarnos en un eficaz inicio de la lactancia materna recordemos, ponernos el bebé al pecho lo antes posible, ponerlo el máximo tiempo posible, evitar darle biberón, evitar ponerle chupete los primeros días para que solo succione el pezón, y sobre todo que estemos lo más relajadas y cómodas posible, sabiendo que, sin que hagamos nada, el bebé y nuestro cuerpo están mimetizados naturalmente para que le alimentemos.
Es bueno, a veces, imaginarnos que estamos en la jungla, sin ropa, sin aparatos, solas con nuestro bebé, como si fuéramos animales y dejar que la naturaleza siga su propio proceso.
Esto está dirigido para iniciar la lactancia con un bebé sano que haya nacido con peso adecuado y sin problemas de salud.
Hablaremos en otros post acerca de iniciar la lactancia con bebés en incubadora o bajos de peso, al igual que con bebés nacidos de cesárea.
Las nociones básicas son las mismas, pero habrá alguna cosa que tendremos que adaptar si nuestro bebé ha nacido con algún problema o por cesárea.




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