Padres, Ser Mamá
¿¿Existen las súper mamás??
La respuesta a esta pregunta es muy sencilla… si eres madre, ya de por sí eres una heroína, pero si además estás leyendo este post, ¡enhorabuena! ¡eres una súper mamá!
¿Por qué digo esto? Porque ser una súper mamá no significa ser perfecta, saberlo todo y hacerlo todo bien. Significa preocuparte y ocuparte de aprender y de intentar hacer las cosas de la mejor manera posible.
Tengo el firme convencimiento de que las madres lo hacemos todo por nuestros hijos lo mejor que sabemos y lo mejor que podemos. Creo que no se le debería reprochar nada a una madre, ya que seguro intentó actuar de la mejor manera que supo o que pudo según sus conocimientos y sus circunstancias.
Es bonito y liberador aplicar esto a nuestras madres, pero el «no reproche» deberíamos aplicárnoslo también a nosotras mismas.
Una de las razones por las que me animé a crear este espacio fue, que en el empeño de intentar hacer siempre lo correcto con mis hijos, buscaba información por todas partes y, por supuesto, también en internet y mucho de lo que leía se refería a un ideal un tanto lejano de la realidad que yo tenía en mi día a día.
Recuerdo, por ejemplo, que en algunas ocasiones mi bebé de pocos meses lloraba sin consuelo y yo no tenía ni la menor idea de la causa de su llanto. De repente me venían a la cabeza frases que había leído como » Pronto la mamá aprenderá a distinguir los llantos de su bebé»… Y, claro, en esos momentos no podía evitar sentirme peor madre que las demás. Asumía que las buenas madres, las que prestan atención a sus bebés y les conocen bien, saben distinguir cuándo llora por hambre, por sueño, o por algún otro motivo.
Poco a poco me fui dando cuenta de que era absurdo ponerme tanta presión sobre mí misma, ya que hay muchísimas madres, muy buenas madres, que en ocasiones, como yo, no tienen ni idea de por qué lloran sus bebés y que para adivinarlo, simplemente, echan mano del descarte…
Y lo mismo ocurre con muchas otras situaciones similares como, construir una rutina de sueño o de comidas para el bebé, o a la hora de reaccionar a rabietas del niño, o tantas otras para las que se leen un montón de teorías y estudios que te dan una información óptima de cómo deberíamos actuar, pero que, desgraciadamente no siempre las podemos aplicar en nuestro día a día . Asi que a menudo acabamos siguiendo consejos de otras madres que conocemos que han ido probando cosas hasta dar con lo que mejor se adapta a las circunstancias de cada una.
¿Qué quiero decir con esto? Que no deberíamos agobiarnos ni exigirnos de más. Está muy bien conocer qué es lo mejor para nuestros hijos y, sin duda, tenemos que intentar alcanzarlo, pero no podemos culparnos por no ser capaces de dárselo siempre. No podemos culparnos por ponerles la televisión , la tablet o el teléfono para que vean dibujos animados mientras les damos de comer porque sabemos que así abrirán la boca sin protestar y comerán rápido y sin problemas, ya que habrá días que no tengamos paciencia, o que estemos muy cansadas y no tengamos ganas de pasar una hora intentando alimentarle.
No digo, ni muchísimo menos, que no debamos esforzarnos, pero habrá veces que tengamos que hacer algo que sabemos que no es del todo correcto y no tenemos que sentirnos mal por ello, ni tampoco juzgar a otras madres que lo hagan. Tenemos que ser buenas madres las 24 horas del día, pero un descansito de vez en cuando viene muy bien y además nos recarga de energía para seguir adelante con la ardua tarea de la maternidad.
Es muy difícil hacerlo todo bien. Hay cosas que iremos aprendiendo equivocándonos y otras que nuestros propios hijos nos irán enseñando sin ellos saberlo, lo importante es intentar dar lo mejor de nosotras mismas, pero sin presión y sin frustración . Hay veces que nos enfadamos con nuestro hijos porque en el fondo estamos sintiendo nuestra incapacidad de resolver situaciones y es frustrante no conseguir que nos obedezcan a la primera, o que se duerman rápido o que no nos interrumpan mientras hablamos por teléfono. Pero no tenemos que olvidarnos de que son niños y que desde que nacen no dejan de aprender y aprender, y eso en ocasiones resulta agotador. Dales tregua y date tregua, y de una manera relajada y sin auto exigirte de más, aplica todo ese amor que tienes dentro y esa responsabilidad abrumadora que sentimos por tener un ser inocente e indefenso a nuestro cargo.
Recuerda siempre que eres una súper mamá.
Os dejo un vídeo precioso como ilustración:
Hasta pronto…






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