El Parto, Embarazo
Epidural … ¿Sí o no?
En el último trimestre de embarazo nos toca tomar varias decisiones en las que al parto natural se refiere, una de ellas es si queremos anestesia o no.
Lo normal es que nuestro ginecólogo nos lo pregunte porque nosotras tenemos derecho a decidir y que nos explique en qué consiste y cuáles son los pros y los contra. Si no nos lo comenta, es algo que entonces nosotras tenemos que preguntar, ya que es algo muy importante a la hora de dar a luz.
La anestesia epidural es una anestesia que te aplican a través de una inyección en la espalda y que debido al lugar donde la inyectan hace que se nos duerma la parte inferior del cuerpo.
Antes, cuando te anestesiaban te aplicaban una dosis alta para dormir completamente el abdomen y las piernas y no sentías absolutamente nada a la hora de dar a luz. Esto traía varios problemas que se han ido investigando y debatiendo a lo largo de los últimos años.
Entre otras cosas se dice que tal cantidad, a parte de dormir nuestra parte inferior, también adormece al bebé, lo cual hace que le bajen las constantes vitales además de no estar lo suficientemente despierto para afrontar con eficacia el trabajo de parto que tiene que llevar a cabo él, lo cual puede derivar en partos más largos y quizás con más complicaciones.
También nos afecta a la hora de empujar. Nuestra ayuda en el proceso de expulsión es muy importante y si no sentimos las contracciones ni sentimos al bebé saliendo nos es mucho más difícil colaborar y esto también puede derivar en partos más largos y con complicaciones.
Por todo ésto hay una corriente que está totalmente en contra del uso de la anestesia epidural y que te aconseja preparar el parto lo mejor posible para no tener que utilizarla.
Pero también es verdad que hoy en día, y cada vez más, hay hospitales que se han sumado a ésta corriente que aboga por un parto más natural y no tan medicado, y sin irse al extremo de no utilizar nada, te proponen una alternativa.
La alternativa consiste en el uso de anestesia epidural, pero en una dosis controlada.
¿Qué significa esto?
Esto significa que empiezan todo el procedimineto de aplicarnos la inyección igual. Nos colocan en posición fetal sobre la camilla, y lo primero que aplican es un spray antibacterial en la espalda que, por cierto, está muy frío. Después, normalmente, nos aplican un poco de crema anestésica donde van a poner la inyección y entonces nos piden que nos quedemos muy quietas y nos inyectan la aguja casi sin darnos cuenta.
La diferencia es que colocan un catéter, es decir un tubito que sale de donde nos han puesto la inyección y lo fijan por detrás de la espalda con la ayuda de un poco de cinta, que nos llega hasta por encima del hombro. Este tubito ya no lo notamos y aunque nos movamos no se mueve porque está bien pegado a nuestra piel.
La cosa es que tener éste tubo les permite ir añadiendo anestesia a medida que la vamos necesitando. En un principio nos pondrán una dosis muy bajita para aguantar mejor las contracciones y a medida que éstas van siendo más dolorosas, ellos tiene la posibilidad de introducir más dosis de anestesia.
Esta alternativa es mi preferida. Ya que nos permite sentir todo, las contracciones, la expulsión…pero lo único que no sentimos es dolor. Y, por supuesto, no afecta al bebé, ya que la dosis no es alta y no lo adormece.
Desgraciadamente no existe ésta alternativa en todos los hospitales, pero no está demás intentar obtenerla si es lo que queremos.
En caso de que nos digan que ésto no es posible, y que si queremos anestesia nos pondrán una sola dosis, entonces yo recomiendo pedir una dosis no muy alta y aguantar un poco el dolor, ya que para mí lo más importante es la salud del bebé y no sabemos exactamente hasta qué punto puede afectarle.
Para ésto lo mejor es tener un ginecólogo de absoluta confianza y una vez aclarados los términos del parto, dejarnos en sus manos y confiar en su experiencia y conocimientos.
Está claro que dar a luz sin anestesia es muy doloroso, sobre todo en partos largos a los que se les suma el cansancio de la madre ante las contracciones y el proceso de dilatación, pero totalmente posible. Antes, las mujeres así lo hacían, ya que ni siquiera tenían la posibilidad de decidir si usar anestesia, o no.
Es una decisión muy personal, en la que creo que nadie tendría que influenciarnos, aunque sí darnos toda la información posible. Yo, personalmente prefiero los partos lo más naturales posibles, pero también tengo claro que los avances en la medicina ayudan mucho en muchas ocasiones y no está mal hacer uso de ellos siempre y cuando no afecte a la salud del bebé.






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