Padres, Ser Mamá
¿¿Existen las súper mamás??
La respuesta a esta pregunta es muy sencilla… si eres madre, ya de por sí eres una heroína, pero si además estás leyendo este post, ¡enhorabuena! ¡eres una súper mamá!
El Embarazo, Embarazo, Padres, Ser Mamá
¡Sí, estás embarazada!
Hay algunas frases que pertenecen al grupo selecto de esas que tienen el poder de cambiarnos la vida en un abrir y cerrar de ojos… ésta es, sin duda, una de ellas «Sí, estás embarazada«.
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Padres, Ser Papá
Jugar con Papá
El juego con nuestros hijos, sean bebés o más mayores, es una herramienta, mágica. Nos permite pasar tiempo con ellos, divertirnos juntos y enseñarles muchísimas cosas, ya que van a estar tan felices de que estemos con ellos que van a estar muy receptivos a aprender lo que sea que les enseñemos.
Jugar es una actividad muy divertida y didáctica, pero también muy variada. No tiene nada que ver la manera en la que los niños juegan con una persona o con otra.
Juegan de manera muy diferente dependiendo de si están solos entre ellos, o con los abuelos, o con mamá, o con papá…
Cuando son bebés papá aporta generalmente un tipo de juego más físico. Coge al bebé, lo tira para arriba, le da vueltas, se lo coloca en la espalda… todas esas cosas que a las mamás nos da un poco de miedo y a veces preferimos ni mirar.
Es un error que salga nuestra sargento de dentro y le pidamos a papá que no juegue así con el bebé o que le estemos corrigiendo su manera de agarrarle o de tratarle.
Tenemos que saber que éste tipo de juegos son maravillosos para el desarrollo físico de nuestro bebé. Aprenden de equilibrio, les fortalece las cadenas musculares, desarrollan la confianza con su padre y muchísimas cosas más que son muy positivas para su crecimiento.
Es más habitual que la mamá esté más tiempo con el bebé cambiando pañales, alimentándolo, haciéndolo dormir, lo que crea un vínculo irrompible, también, por supuesto, por el hecho de haberlo llevado dentro en el embarazo.
Sin embargo, el papá debe crear su vínculo con el bebé empezando de cero, y no se puede pretender que sea igual que el que el bebé tiene con la madre. El papá tiene que crear y configurar el suyo propio. Y jugar con él es una de las mejores maneras de hacerlo, pero jugar a su manera, no a la manera de la madre.
Cuando el bebé es más mayor, entonces entran en juego otro tipo de actividades que generalmente se hacen más con papá. Con esto no quiero decir que con mamá no se puedan hacer, pero sí que es verdad que son más comunes hacerlas con papá.
Como jugar al fútbol o a otro deporte, hacer trabajos mecánicos con el coche, jugar a peleas de animales o a revolcarse por los suelos o encima de la cama…estos son juegos maravillosos y tremendamente enriquecedores.
Cuando papá juega a cosas como peinar a las muñecas, o a tomar té con el jueguito de té de colores, o a este tipo de juegos más tranquilos, también es una muy buena oportunidad para entablar conversaciones con los hijos, demostrar su parte de sensibilidad y de cuidado.
Si estás leyendo esto y eres papá, no tengas miedo a perder autoridad ni nada parecido por jugar con tus hijos. El tiempo de juego que pases con ellos lo van a agradecer toda la vida. No te sientas inseguro por si no lo haces bien o por si igual estás siendo un poco bruto… Lo más importante es que sientan que estás disfrutando con ellos.
Si eres mamá, intenta no influir mucho en el juego que papá invente con los niños. Déjale hacerlo a su manera y permíteles que se conozcan. Las madres tendemos a ser muy protectoras y cuidamos más según qué cosas, por eso no es de extrañar que se oiga nuestra voz desde atrás diciendo ¨ten cuidado!¨o ¨no, así no es¨…
Si, por lo que sea, vemos muy claro que hay algo que sí que debería evitar o alguna cosa que podría mejorar, entonces sí que debemos comentárselo, pero es mejor evitar hacerlo delante de los niños e intentar decirlo de la mejor manera posible, evitando infravalorar lo que él hace o sabe.
Permítete relajarte y confiar en que los momento que tus hijos pasan con su padre son fundamentales para su desarrollo.
Padres, Ser Padres
¿Es un buen momento para ser padres?
Esta es una pregunta que nos hacemos muchos antes de tener el primer hijo.
Sea porque nos hemos quedado embarazadas sin buscarlo o que estamos pensando en buscar un embarazo, es difícil estar seguros de si es un buen momento para ser padres.
Puede ser que estemos en un momento muy bueno de nuestras vidas.
Que como pareja estemos muy felices y disfrutando un montón haciendo planes de pareja sin horarios ni responsabilidades.
O que a nivel profesional estemos en un execelente momento de crecimiento, o estableciéndonos por fin, o que ahora empiece a dar frutos algo que hayamos creado.
En cualquiera de estos casos no es fácil decir, ¨venga, tenemos un hijo y cambiamos nuestras vidas¨ o ¨complicamos¨ nuestras vidas. Tal vez nos apetezca más disfrutar de un momento tan bueno o aprovecharlo al máximo y sacarle jugo ya que no sabemos hasta cuándo va a durar.
Pero también puede ser que estemos en un momento no tan bueno.
Puede ser que estemos sin trabajo, económicamente inestables, o con un trabajo que no nos satisface o que nos encontremos en proceso de lucha con el fin de mejorarlo.
Quizás personalmente tampoco estemos en un buen momento, no estamos seguros de querer seguir con nuestra pareja, o estamos atravesando una mala racha por cosas que han podido pasar a nivel familiar.
En estos casos tampoco estamos seguros de que sea bueno tener un hijo porque nos preocupa el futuro que le vamos a dar, el no tener dinero para suplir sus necesidades o sus caprichos, nos preocupa no estar suficientemente fuertes o estables para darle a nuestro hijo la estabilidad que necesita.
También ocurre a veces que no nos sentimos maduros como para afrontar una responsabilidad tan grande. Que sintamos que aún somos muy infantiles o que cómo vamos a organizar la vida de nuestro hijo, si no somos capaces ni de organizar la nuestra.
Sea como fuere, está claro que no es una decisión fácil de tomar.
Hay parejas que tienen la suerte de tenerlo muy claro. Parejas en las que los dos sienten que ha llegado el momento, sienten una llamada a la paternidad o esa necesidad de ir más allá y tener un hijo al que cuidar , educar y mimar. Parejas que se encuentran con la sorpresa de que van a tener un hijo e inmediatamente lo aceptan y están seguros de que si ha venido es para bien.
Sí no tenemos la suerte de tenerlo tan claro, creo que hay ciertos puntos importantes en los que nos tenemos que detener a pensar y valorar.
Lo primero, tenemos que tener claro que casi nunca es un buen momento para comenzar a ser padres. Por lo que he explicado antes, hay muchas circunstancias de nuestras vidas que nos pueden hacer dudar. Así que éste punto es mejor dejarlo un poquito de lado, porque si esperamos a que sea el momento idóneo, quizás se nos haga tarde.
Creo que tampoco deberíamos dejarnos llevar por la presión, el hecho de que nuestros amigos ya tengan hijos o que nos estemos acercando a una edad complicada tampoco tendría que influir mucho en la decisión. Está claro que si nos estamos haciendo mayores, sí que nos tenemos que decidir antes, sobre todo si tenemos claro que queremos ser madres, pero tenemos que tomar la decisión sin presionarnos demasiado.
Tampoco es bueno decidir tener un hijo para intentar arreglar un problema en la pareja, o para intentar retener a la persona que queremos. Ésto, generalmente, tarde o temprano, no termina bien. Resolvamos antes el problema en la pareja, o aceptemos que quizás esa persona no es la adecuada para compartir nuestras vidas, antes de traer un hijo al mundo y embarcarnos en un proyecto tan importante juntos.
Lo importante es ser conscientes de que tener un hijo conlleva sacrificio, pero que lo que vamos a recibir a cambio es infinitamente mayor.
El problema de la madurez se resuelve en cuanto asumimos nuestra responsabilidad como padres. El no saber cómo hacerlo se resuelve buscando todo tipo de información en libros, en consejos de familiares o amigos, siempre sabiendo que si lo hacemos con ganas y responsabilidad, lo más seguro es que lo hagamos bien.
El problema de no tener la capacidad material para darle lo que necesite se resuelve siendo conscientes de que los hijos no necesitan tantas cosas materiales sino amor, paciencia, dedicación, juegos o simplemente la presencia de sus padres acompañándoles en el camino.
Lo que más necesita un hijo, aparte de esto, es ver y sentir a sus padres felices. Ese es el mayor y más importante regalo que le podemos hacer. Con eso le estaremos abriendo las puertas a un mundo complicado, pero dándole la herramienta más potente que es la buena actitud ante la vida, ante los buenos momentos y ante los malos.
Solo nosotros podemos tomar la decisión de ser padres o no. Y creo que si la tomamos sin dejarnos llevar por los miedos, acertaremos.
El Embarazo, Embarazo, Ser Mamá
Las Estrías
Las estrías son una de nuestras grandes ¨enemigas¨, pero sin duda son unas compañeras inseparables e inevitables de viaje. Es muy difícil encontrar a una mujer que no tenga ni una sola estría en su cuerpo.
Lo que sí es verdad es que algunas mujeres tenemos muy poquitas o muy finas y otras las tenemos grandes, visibles y repartidas por varias zonas del cuerpo.
Las estrías son grietas que se abren en la piel, en una zona que se ha roto sobre todo por falta de elasticidad. Ocurren principalmente por dos motivos, genética y fluctuación de tamaño de algunas zonas del cuerpo.
Digo genética, porque según el tipo de piel que tengas te vas a ver más o menos afectada por este problema. Existe un porcentaje que podemos evitar con cuidados, pero la predisposición de nuestra piel juega un papel fundamental.
En el embarazo, las estrías pueden volverse una de las protagonistas ya que ganamos peso rápidamente y la piel de nuestro abdómen se estira muchísimo y también muy rápido. Pero tranquila, ésto no quiere decir que las vayamos a sufrir.
Depende de la edad que tengamos al quedarnos embarazadas nuestra piel va a ser más o menos sana y elástica, por supuesto, cuanto más joven somos, mejor va a responder nuestra piel.
También va a depender del número de embarazos que hayamos tenido, es decir de las veces que la piel se haya estirado y estrechado.
Pero también depende de nosotras y de lo que hagamos para prevenirlas y/o atacarlas.
Un síntoma de que las estrías pueden aflorar es el picor. Si a medida que nuestra piel del abdomen va estirándose notamos que nos pica, eso puede ser un síntoma de que no está lo suficientemente elástica y de que puede agrietarse. Esto no quiere decir que si nos pica vayamos a tenerlas, pero por si acaso, es un síntoma ante el que tenemos que actuar.
Qué hacemos? Muy sencillo, hidratarla.
Si hidratamos bien la zona que se va a estirar favoreceremos que lo haga sin romperse. Imagínate un trozo de masa cruda de pizza, si la masa es fina y está seca, al estirarla se va a romper, pero si por el contrario la untamos con un poco de aceite, ésto va a hacer que la masa sea más elástica y se estire sin problemas. Bueno, pues nuestra piel funciona más o menos parecido.
Asi que lo mejor que podemos hacer es tener a mano un aceite especial o una crema hidratante y aplicárnosla en las zonas que se están estirando, como las caderas, los muslos, la parte interna de los brazos y , claro, la tripa.
Repito que mucho depende también de la genética, es decir que si tenemos la piel muy fina o no muy fuerte, cabe la posibilidad de que por mucho que nos cuidemos, nos salgan estrías igualmente, pero sin duda es mejor hacer cuanto esté en nuestras manos para reducir lo máximo posible el problema.
Si tenemos la suerte de vivir nuestro embarazo en verano y con sol, tomar el sol y bañarnos en el mar le va muy bien a nuestra piel para fortalecerse. Siempre y cuando, claro está, lo hagamos con precaución. El tener la piel al aire libre evita que se reseque de más, y si le añadimos cremas solares hidratantes, vamos a ayudar mucho a nuestra piel en sus cambios.
Si es invierno y no puedes estar al aire libre, ayuda a que no se reseque vistiendo ropa de algodón suave, y prendas no muy apretadas.
Recuerda también que los cambios hormonales influyen mucho en los cambios de la piel. Y contra esto no podemos luchar, pero sí podemos hacer todo lo que esté en nuestras manos para llevarlo de la mejor manera posible.
Asi que si ves que lo necesitas, cuida tu piel para que una vez hayas tenido al bebé, ésta vuelva a estar como antes, o por lo menos, que se note lo menos posible que tu cuerpo ha pasado por todos esos cambios.
El Post Parto, Embarazo, Ser Mamá
¡¡Socorro!! ¡¡Mi pelo!!
Si has sido madre hace unos pocos meses, seguramente estarás padeciendo uno de los temibles efectos secundarios del embarazo como es la caída del pelo.
